Al entrar en Bolsa las compañías incrementan y diversifican sus fuentes de recursos disponibles. Estando listas para aprovechar las ventanas de oportunidad que ofrecen los mercados, las empresas tienen inmediatamente acceso a recursos de deuda y/o de capital adicional al crédito bancario y a los recursos propios.
Dado que la estructura financiera no es un esquema fijo o uniforme, no existe una receta que permita abordar todos los casos por igual y por ende la manera en la que cada compañía entra en bolsa puede ser diferente. Al contrario, cada empresa, dependiendo de sus necesidades, de sus perspectivas, y de su estrategia, podrá optar por uno de los instrumentos del mercado o una combinación de los mismos en cualquier momento en que lo necesite, manejando eficientemente variables como costo, flexibilidad y riesgo, logrando mayor competitividad en un ambiente cada vez más exigente.
Una de las alternativas que ofrece el mercado es la emisión de acciones, que implica la entrada de nuevos socios aportantes de capital, que compartirán los beneficios y riesgos de la operación de la empresa.
Una venta de acciones puede ser primaria, secundaria o una combinación de estas dos modalidades. En la emisión primaria es la empresa quien vende nuevas acciones al mercado y recibe directamente los recursos obtenidos. En una venta secundaria, por el contrario, uno o varios de los socios existentes venden sus acciones, de manera que son los receptores directos de los recursos recibidos.
Una Oferta Pública Inicial, ó IPO (Initial Public Offering) no es otra cosa que la primera emisión de acciones de una compañía, lo que constituye un hito en su historia pues es el primer contacto que tiene el mercado con una empresa hasta entonces cerrada.
10 Buenas razones para ser emisor de acciones
1. Acceso a recursos de capital
Los emisores de acciones cuentan permanentemente con una fuente alternativa de recursos de capital, complementaria a los recursos propios invertidos por los socios. Usar capital tiene la ventaja de que la empresa podrá apalancarse con recursos que no generan pagos de intereses, no están ligados a un rendimiento garantizado, ni tienen un plazo de vencimiento determinado para ser amortizados, por lo que no afectan el flujo de caja ni las utilidades. Es importante notar que el ingreso de nuevos socios no implica necesariamente la pérdida de control por parte de los socios existentes, a menos que estos lo deseen, pues típicamente los nuevos accionistas están buscando una alternativa de inversión sin participar directamente en el manejo de la empresa.
2. Balance en la estructura financiera de la compañía
La entrada a Bolsa permite a las empresas mantener dinámicamente la combinación deseada entre deuda y capital. Al tener acceso a recursos de capital ilimitados, las empresas reducen su dependencia de recursos de deuda, y pueden balancear el riesgo entre sus acreedores y accionistas, lo que con seguridad mejorará las condiciones de los futuros contratos de endeudamiento. Un menor costo del capital permite emprender proyectos que de otra forma no serían atractivos, de manera que se convierte en una herramienta para diferenciarse de la competencia.
3. Liquidez y opciones de salida a los accionistas actuales
Los accionistas de las compañías listadas en Bolsa se benefician de la liquidez de un mercado público de libre acceso donde puedan venderlas en el momento en que lo consideren conveniente. La liquidez trae grandes ventajas pues permite siempre garantizar transacciones a precio de mercado, constituyéndose en una garantía para el accionista, que no exigirá una prima adicional al momento de valorar las acciones. Al mismo tiempo, la liquidez permite ofrecer permanentemente una opción de salida para inversionistas que deseen desinvertir, como fondos o entidades multilaterales que generalmente están interesadas en salir de la compañía a través del mercado tras algunos años de permanencia.
4. Mejoramiento de la imagen institucional
Las empresas listadas en Bolsa, al tiempo que ofrecen mayor información, atraen mayor visibilidad del mercado, por lo que no es extraño que regularmente estén en la mira de los medios de comunicación, logrando publicidad complementaria para la empresa y sus productos. De igual manera, los emisores de acciones frecuentemente cuentan con el seguimiento de analistas especializados cuyos reportes son distribuidos inclusive entre los inversionistas del mercado.
5. Valoración a precios de mercado
Las empresas cuyas acciones se transan en Bolsa dejan de lado el valor en libros como referente de valoración de la compañía, pues es el mercado el que permanentemente pone el precio, generalmente con múltiplos de valoración bastante positivos. La existencia de un precio de mercado facilita las sucesiones y traspasos de propiedad en las empresas familiares que han trascendido varias generaciones: los miembros de la familia que deseen salir de su participación accionaria no solo tienen liquidez, sino también la garantía de recibir un precio de mercado.
6. Moneda para pagar adquisiciones
Las expansiones y ampliaciones domésticas e internacionales frecuentemente se realizan a través de la adquisición de otras empresas, incluso competidoras, operaciones que consumen cantidades significativas de recursos, que frecuentemente superan las posibilidades que ofrece la caja de la compañía. Tener la oportunidad de usar acciones de la compañía como moneda para financiar estas adquisiciones permite estar siempre listo a desarrollar estrategias de crecimiento mucho más agresivas, estando en ventaja frente a competidores.
7. Esquemas de compensación a empleados
El tener la oportunidad de usar las acciones de la compañía como moneda no solamente es útil en la expansión por vía de adquisiciones, también permite ofrecer a los empleados esquemas de remuneración pagaderos en acciones, de manera que con empleados convertidos en accionistas, se logra un mayor compromiso de su parte, alineando los objetivos de la empresa y los trabajadores al enfocarse en la maximización del valor de la compañía.
8. Mejoramiento de condiciones de negociación
Mediante la emisión de acciones se pueden mejorar las condiciones de negociación ante las instituciones bancarias: al tener un mejor balance entre deuda capital, y una relación de apalancamiento eficiente, la compañía se convierte en un sujeto de crédito más seguro ante los bancos, además de permitirle enfrentarse a posibles reducciones en sus niveles de ventas o incrementos en las tasas de interés.
9. Mejora en la gestión
La disciplina y transparencia que exige el mercado redunda en un cambio de cultura al interior de los emisores. La implementación de prácticas de gobierno corporativo adecuadas a las necesidades de la empresa, así como el permanente seguimiento del mercado, que inmediatamente premia o castiga las decisiones y resultados de la administración según aumenten o reduzcan el valor de la empresa, presionan un incremento en la calidad de la gestión de la compañía.
10. Aumento en la valoración
Todo lo anterior contribuye a uno de los beneficios más importantes que reciben las empresas inscritas en bolsa, y es el incremento en la valoración de las compañías. Si bien los múltiplos difieren según el caso, generalmente las empresas listadas en Bolsa manejan indicadores muy positivos de precio/valor en libros, y precio/ebitda, reflejo de las valoraciones positivas asignadas por el mercado.
Por qué pensar en bonos?
Otra alternativa para las empresas es la consecución de recursos de deuda a través de la emisión de bonos, esquema en el que no se modifica la base de accionistas, y que, en la medida en que los límites de endeudamiento lo admitan, permite captar recursos del público a unas condiciones fijas, determinadas por el mercado en el momento de la emisión, generando la obligación del pago del capital y los intereses en las condiciones pactadas. Algunas de las ventajas de usar este tipo de instrumentos son las siguientes.
1. Diversificación de las fuentes de financiación
Al entrar en Bolsa las compañías incrementan y diversifican las fuentes de recursos disponibles. Una vez adentro, las empresas pueden hacer emisiones de deuda o de capital de acuerdo con sus necesidades y de acuerdo con las condiciones del mercado
2. Largo plazo
De acuerdo con las condiciones del mercado, es posible a través de bonos obtener recursos a plazos largos y convenientes para las empresas que lo deseen.
3. Periodo de Gracia
El mercado permite que el emisor estructure sus emisiones de manera que sean un espejo de su flujo de caja esperado, admitiendo periodos de gracia importantes e incluso la modalidad bullet donde el capital recibido se paga solo al momento de la redención de los valores.
4. Flexibilidad en el tipo de rendimiento
De acuerdo con las condiciones del mercado, y según las expectativas del emisor, puede emitirse títulos a tasa fija, o indexados (inflación, dtf, uvr, trm, etc.).
5. Recomposición de pasivos
Con una emisión de bonos la empresa puede reestructurar su deuda existente, mejorar su estructura de plazos, obtener mejores tasas y mejorar el perfil de su deuda, de acuerdo con sus flujos futuros.
6. Capacidad de negociación
El tener acceso a una fuente alternativa de recursos de deuda aumenta la capacidad de negociación con los bancos, quienes seguramente optarán por mejorar las condiciones en que ofrecen los recursos, lo que redundará en plazos y tasas más convenientes, incluso de los recursos provenientes del sector bancario.
7. Reconocimiento
Se mejora el posicionamiento de la empresa ante sus tenedores de bonos, y ante el mercado en general, quienes premiarán la disciplina y desempeño de los emisores de renta fija. La presencia en el mercado permite a los emisores construir una trayectoria que será reconocida posteriormente y con seguridad se traducirá en mejores condiciones ofrecidas al emisor.
8. Gestión
La empresa comienza a desarrollar disciplina de mercado, y a beneficiarse internamente de la transparencia y gobierno corporativo que el mercado exige, pero que a la vez premia.
9. Programas de emisión
Emisores recurrentes podrán utilizar programas de emisión, que consisten en la aprobación de un cupo global máximo de recursos que pueden ser utilizados por la empresa en varias emisiones de acuerdo con sus necesidades, durante un plazo máximo de tres años prorrogables. Bajo este mecanismo, si bien se aprueba un cupo global, cada una de las emisiones tendrá sus propias características (plazos, tasas) según estime conveniente el emisor.
Una alternativa de corto plazo, los papeles comerciales
El mercado ofrece una alternativa de financiación de corto plazo con los papeles comerciales, pagarés ofrecidos públicamente a un plazo que debe oscilar entre quince días y un año, donde las tasas a pagar serán determinadas por las condiciones particulares del mercado.
Las emisiones de papeles comerciales actúan como emisiones rotativas, es decir, la empresa podrá emitir y redimir estos títulos tantas veces como quiera durante un periodo de dos años, siempre y cuando en ningún momento se encuentre en circulación un monto superior al monto autorizado.
Otra alternativa es la Titularización
Otra alternativa que ofrece el mercado es la titularización, que consiste en la transferencia de activos a un patrimonio autónomo administrado por una fiduciaria, con cargo al cual se emiten valores. Los activos transferidos pueden ser de naturaleza diversa: cartera, rentas, documentos de crédito, activos inmobiliarios, productos agropecuarios, productos agroindustriales, flujos futuros de fondos, entre otros.
Existe una gran flexibilidad en los valores que el patrimonio autónomo a cargo de los activos puede emitir. Una opción son los títulos de deuda, que desde el momento de su emisión tienen pactada una rentabilidad determinada; otra alternativa son los títulos de participación que a diferencia de los anteriores, no garantizan rentabilidad, sino que el rendimiento depende totalmente del comportamiento del activo subyacente. Una tercera opción es la combinación de las anteriores, la emisión de títulos con características mixtas, que consiste en pactar una parte de la remuneración al momento de la emisión, y adicionar una rentabilidad no garantizada que recibirá el comprador de acuerdo con el retorno del activo subyacente.
Con la titularización los emisores logran un mejor uso de recursos, transformando activos tradicionalmente ilíquidos, o por lo menos de escasa o lenta rotación, en títulos negociables en el mercado de valores, recibiendo los beneficios de flujos futuros en forma de caja disponible en el momento de la emisión de los valores.